Cuando, en 1981, Josep Lluís Pérez se instaló en el Priorat para dirigir la Escuela de Enología no había teléfonos automáticos en la comarca. Había que llamar a través de centralita. Casi al mismo tiempo llegó René Barbier, con una fe ciega en las posibilidades de aquella tierra de pizarra, durante tantos años relegada al ostracismo. Uno le puso la ciencia y la técnica. El otro, el arte y la sensibilidad. Inicialmente compartieron bodega con Carles Pastrana y Álvaro Palacios. Y hace veinte años empezaron a vinificar por separado. Cada uno emprendió un camino y, entre todos, han transformado una comarca.
No había teléfono. Ahora, desde su despacho (en una masía rodeada de viña y bosque a medio camino entre Falset y Gratallops), Josep Lluís Pérez controla estaciones meteorológicas ubicadas entre viñedos en Egipto y Suecia. El creador del vino Cims de Porrera está al frente de la empresa de asesoría en viticultura y enología. Barbier llegó anteayer de Japón, un país que le apasiona y donde cada año vende más.
Cuando el Priorat era conocido por sus vinos a granel -apenas cuatro bodegas embotellaban, frente al centenar actual- con una personalidad tan fuerte como ruda, el grupo pactó que las botellas de su primera añada se venderían, como mínimo, a 1.500 pesetas. Los tomaron por locos pero fueron visionarios. "Estábamos a la altura de los buenos vinos franceses y hacer vino en el Priorat era un trabajo difícil", recuerda Pérez. A principios de los noventa, todos sudaron mucho para vender sus primeras cajas. Les fue más fácil en el extranjero (todavía en el 2000, el 70% del vino se vendía fuera), aunque ahora la balanza se ha equilibrado. Y, contra todo pronóstico por el contexto económico, el año pasado las cifras fueron récord: se vendieron 3,78 millones de botellas con etiqueta de la DOC Priorat.
Lejos queda, la subasta en la sala Christie's de Nueva York, donde, en 1999 se pagaron 68.000 pesetas por una botella Magnum de la Ermita, de Álvaro Palacios. Aquello sirvió para situar el Priorat en el mapa. Ahora no hay lista en la que no salga, entre los mejores del mundo, algún caldo de esta comarca.
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